Mi lugar de objetos perdidos... el derrame de cosas que no pude decir.

Aunque cueste ver el sol


martes, junio 21

extrañar un te quiero al final del día.

Cansada de no poder pensar en otra cosa. No existe otro motivo por el cual yo siga acá. Cansada planear días diferentes, y que sin querer terminen violentamente, tan distinto a lo que esperaba. Cansada de llorar, de dejar frases incompletas; de pensar en lo que pudo ser y encontrarte en todo momento. Cansada de escuchar solo reproches, y extrañar un te quiero al final del día. Cansada de tropezar con mis errores una y otra vez, no importa cuanto suplique. Estoy cansada de pedir perdones y permisos. Y aún así, yo nunca te pediría que te fueras. Cansada de censurar pensamientos, de necesitar tus besos. Y aún así, no existe otro motivo por el cual yo quiera seguir acá.
Me gustaría ser capaz de hacerte sentir el dolor que yo estoy sintiendo, no para que sufras y te sientas mal, sino para que veas cómo es, hasta qué punto duele. Ser capaz de hacerte ver que me desilusiona que cometas una y otra vez el mismo error, el que prometiste subsanar tantas veces. Hacerte sentir que duele más una promesa rota que una bofetada, una mentira que otra bofetada, una decepción que otra bofetada más. Te quiero, te quiero mucho y me gustaría que ahora, mientras lloro, me abraces y me digas que no va a haber más mentiras. Y me gustaría creérmelo, e ilusionarme y volver a sentirme viva y llena, y con ganas de hacer mil cosas juntos, con ganas de sonreír como una idiota sólo porque estoy con vos y soy feliz. Y cuando tomo el teléfono para decirte que estoy realmente dolida y que no quiero verte, ni que me llames, se me rompe algo dentro porque sé que esta vez es de verdad



Justamente miserable es como me siento, un poco menos que nada, algo completamente deshechable, un paquete que se puede dejar en cualquier lugar y en cualquier momento; desdichada e infelíz por todo el dolor que llevo dentro y no puedo sacar, y por todo lo hecho que no fue valorado en lo más mínimo.
No sé por qué me dejaste, por qué me lastimaste de este modo, por qué me heriste sin importarte cómo me sintiera; pero lo que menos entiendo es cómo te sigo queriendo, extrañando y deseando como el primer día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario